Sindicato Alberto Hurtado entregó proyecto de contrato colectivo de trabajo con foco en empleo, participación, equidad y familia

Este viernes 02 de agosto la directiva del Sindicato Alberto
Hurtado Cruchaga (SAHC) de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso,
hizo entrega del proyecto de contrato colectivo de trabajo al rector de la
Universidad, don Claudio Elórtegui Raffo. La entrega de este documento marca un
importante hito en el proceso de negociación colectiva que la organización
sindical llevará a cabo durante los próximos meses.

Este mismo contrato se presentó a sus socios en una asamblea
extraordinaria, donde se fijaron los puntos esenciales del trabajo realizado y cuáles
serían los focos a fortalecer para el próximo periodo. Acorde a la presidenta
del SAHC, Lorena Yáñez Peretti, el proceso de elaboración del proyecto de
contrato colectivo fue muy pensado y reflexionado, comenzando por reunirse con
la Vicerrectoría de Desarrollo de la PUCV con el fin de conocer el Plan
Estratégico de la Universidad, perfilando hacia dónde y cómo busca la
institución avanzar hacia el futuro y qué lugar ocupa la organización sindical
en ese escenario.

“La universidad está cambiando y nosotros lo hemos visto en
nuestros puestos de trabajo, la idea es poder anticiparnos a lo que se viene en
el contexto actual”, explica Lorena. Este nuevo proyecto de contrato se ha
trabajado durante los últimos años por la directiva y la cooperación de diversos socios y
socias del sindicato, donde se realizó un exhaustivo estudio de todos los
contratos colectivos anteriores desde la creación de SAHC, para generar curvas
de crecimiento y realizar una propuesta sensata y acorde a la contingencia
actual. Acorde a las palabras de la presidenta el documento actual tiene como
foco el empleo, la participación, la equidad y la familia.

Un futuro incierto

Uno de los directores del sindicato, Luis Cisternas Medina, quien
cuenta con una extensa carrera institucional y sindical explicó durante la
asamblea el significado de cada foco del contrato y cómo estos se verían
reflejados en las futuras políticas propuestas para trabajar con la empresa. La
primera arista y la más compleja bajo el escrutinio del sindicalista es el empleo,
donde revisó casos como el de la mina abierta de Chuquicamata y los empleados
de Walmart, quienes recientemente estuvieron en fuertes huelgas defendiendo sus
empleos, los cuales se vieron amenazados ante la automatización de procesos antes
realizados por las personas.

El escenario en la Universidad no es distinto y Luis lo sabe, señalando que “las
secretarias y sus funciones también están cambiando, porque las tecnologías de
información y comunicación han hecho que el teléfono haga más del 50% de las
operaciones que antes las hacían estas funcionarias”. La discusión entonces se
trasladó de las remuneraciones como era habitual hasta hace algunos años, por
el empleo mismo, donde hay que lidiar con “un modelo disruptivo que pone a
prueba la capacidad de las instituciones en remirar un nuevo pacto de empleo (…)
donde la discusión va más allá de tener certeza de crecer económicamente y
donde está la duda de saber si habrá empleo de aquí a 15 años más”, enfatiza
Cisternas.

Respecto a la participación se hace hincapié en el modelo
donde el empleador simplemente informa de los cambios o modificaciones en
materia laboral o de bienestar, lo que se propone en esta materia entonces es
que la empresa pase de un rol de mera presencia y los sindicatos de
espectadores, a uno donde la organización de trabajadores tenga un rol más
activo, participando de procesos fundamentales para los funcionarios como lo
son las contrataciones, promociones y movilidad interna. Esto va de la mano con
los procesos de formación que ofrece la PUCV a todos sus administrativos,
auxiliares y profesionales, quienes deben ser capaces de enfrentar los nuevos
desafíos tecnológicos y de procesos, con la idea de lograr una mayor
efectividad en el trabajo a través de estas herramientas.

Uno de los temas trascendentales durante los últimos años ha
sido el levantamiento de las demandas de movimientos feministas, donde se ha
visibilizado la falta de equidad en términos sociales y laborales a nivel
global. De igual forma, esto se integra con los roles en la familia y la
protección de estos núcleos dentro de la Universidad, donde cada trabajador
pertenece a una familia y existen diversas instancias donde se deben mejorar
las condiciones y nivelar la balanza de presencia y participación de hombres y
mujeres, como lo es el inicio de la parentalidad en la concepción de un hijo.

Es por esto que la directiva generó diversas cláusulas,
donde se decreta la protección a la familia, la cual está considerada desde su
concepción (pre natal, post natal y permisos especiales) y durante todo su
desarrollo, creando además cláusulas específicas que indican igualdad entre
hombres y mujeres, el derecho a la corresponsabilidad de la vida familiar y
laboral, junto con el fortalecimiento del vínculo de padres y madres con sus
hijos.

Tanto Lorena como Luis reconocen que el escenario es
complejo, especialmente ante la aparición del artículo 304 del Código de
Trabajo, que no permite negociar colectivamente a los sindicatos de
instituciones de educación que reciban más del 50% de su financiamiento por
parte del Estado, como es el caso de la PUCV. Sin embargo, acorde a la palabra
del rector y la buena disposición ante todo el proceso, existirá negociación y
la búsqueda del trabajo colaborativo con el fin último de buscar el bienestar
de todos los trabajadores de nuestra Casa de Estudios.