Comunicación 1° de Mayo. Conmemoración Día Internacional del Trabajo – 2020

El 1º de mayo, representa una fecha emblemática para los/las trabajadores/as, se conmemora el 134° Aniversario de la gesta de Chicago, en donde personas como nosotros/as lucharon, se sacrificaron y hasta perdieron la vida para conseguir derechos fundamentales para los trabajadores. Hoy hay situaciones que consideramos tan normales, como tener una jornada de 8 horas, con 45 horas a la semana, pero nunca debemos olvidar que se trata de un derecho conseguido por la sangre de los Mártires de Chicago.

Hoy llegamos a este primero de mayo en condiciones diferentes y la contingencia sanitaria que nos mantiene a resguardo en los hogares, ha hecho evidente algunas situaciones sobre las que vale la pena reflexionar:

La primera, que el COVID-19 ha golpeado la soberbia humana, las personas nos sentíamos invulnerables, jamás imaginamos llegar a estar en una situación similar a la de las pestes de antaño y, sin embargo, aquí estamos, esperando que pase el chaparrón, aprendiendo a convivir día a día con el riesgo que esto representa.

La segunda, es que los empleadores han tenido que responder a la carrera y resolver cómo continuar funcionando, algunos de ellos preocupados por la salud y estabilidad laboral de sus trabajadores, otros lamentablemente no.

En otro ámbito, esta contingencia también ha hecho evidente la fragilidad de nuestros empleos, del sistema de salud, del sistema previsional y, por sobre todo, la ineficiencia de las políticas públicas por proteger los derechos fundamentales de los trabajadores/as en tiempo de crisis. Esto no es sólo atribuible al gobierno, sino que cruza transversalmente a la clase política: los/as trabajadores/as chilenos hemos estado solos y dependemos de nuestra propia lucha y de la responsabilidad social de los empleadores, que han actuado sin necesidad de esperar leyes especiales para proteger a su gente. Ante todo este panorama, como trabajadores/as de la PUCV debemos reconocer el esfuerzo del gobierno universitario para garantizar la estabilidad laboral y económica de todo el personal de la Universidad, quienes han manifestado como primera prioridad el bienestar de las personas y la estabilidad de los ingresos.

Otra de las reflexiones tiene que ver con que una de las consecuencias inevitables de la contingencia ha sido los cambios forzados en la modalidad de trabajo y hemos tenido que abrir las puertas del hogar a las labores de la institución; nos hemos adaptado con todos los inconvenientes que ha traído consigo, pero también con toda la disposición para que funcione. Hemos estado intentando compatibilizar de la mejor forma posible tanto las responsabilidades del hogar y la familia como las del trabajo, se ha puesto a prueba el ingenio, la creatividad, la organización y nuestra paciencia para poder cumplir con lo comprometido. Sabemos que muchos de nuestros asociados/as han tenido que compartir el único computador disponible en el hogar o bien aumentar sus planes de internet para conectarse, incluso desde sus teléfonos móviles, pero nuestra voluntad ha sido la de cumplir las tareas del trabajo y eso evidencia compromiso, responsabilidad, comprender que la universidad debe continuar su misión.

En este proceso también hemos aprendido sobre el uso de las nuevas tecnologías de la información y si bien disponemos de Google Suite desde hace un par de años, es ahora cuando realmente lo hemos utilizado al máximo. Para algunos ha sido más fácil, para otros no tanto. En este sentido han resultado de gran ayuda nuestros/as compañeros de la DSIC, quienes nos han provisto de VPN y de la asistencia técnica necesaria para continuar.

De las conversaciones que hemos sostenido con varios de ustedes también se ha hecho evidente que nos extrañamos entre nosotros/as y los espacios de nuestras comunidades de trabajo. Ayuda que nos podamos ver y reunir en una videoconferencia, pero la cotidianeidad diaria se ha visto interrumpida; por ejemplo, echamos de menos momentos como las conversaciones de los almuerzos y otros espacios. De esta forma, la contingencia del COVID-19, también nos ha dado el espacio para reflexionar y valorar lo que nos rodea, darnos cuenta de lo que nos afecta, como personas y como trabajadores/as.

En este período, el necesario resguardo y el aislamiento físico han aquietado el movimiento social con el que muchos/as nos sentimos identificados, pero las demandas siguen vivas porque se han hecho más evidentes que nunca la necesidad de contar con un Estado que garantice un sistema de salud pública de calidad, un sistema de pensiones digno, educación pública, inclusiva y de calidad, seguridad social para el bienestar de los más vulnerables, equidad de género, etc. En ese sentido, la contingencia del Covid-19, lejos de ocultar estas necesidades, nos las ha hecho más evidente y vigentes.

Hay personas que frente a una situación particular tienden a ver el vaso medio lleno o medio vacío. Nosotros preferimos una tercera opción: nos esforzamos por verlo siempre lleno entero, porque una mitad tiene líquido y la otra es aire, que es invisible, pero también está allí, ocupa espacio y pesa. Frente a la contingencia es lo mismo: observamos y apreciamos lo que tenemos y hemos conseguido, pero también nos esforzamos por distinguir aquello que aún está en el aire más difuso, porque representa los desafíos para continuar trabajando. Por una parte, como universidad tenemos el desafío de adecuarnos a la contingencia sin detener nuestro propósito y, simultáneamente, continuar trabajando por nuestro bienestar como trabajadores y como ciudadanos. Estos temas nos afectan a todos y todas por igual y necesitamos tener una visión colectiva para avanzar en los cambios que el país y las personas necesitan.

Así las cosas, en este 1º de mayo distinto, estamos en una situación de incertidumbre, requerimos adaptarnos, pero no individualmente, sino juntos, unidos, vinculados, comunicados, y así haremos que este trance sea más llevadero y podremos mejorar nuestro futuro. Tarde o temprano el Covid pasará y lo importante serán los aprendizajes que hayamos adquirido, a nivel personal, a nivel institucional y a nivel colectivo como trabajadores/as.

No queremos dejar pasar la oportunidad de agradecer a los/as funcionarios/as de la salud: la primera línea sanitaria, que por estos días han trabajado más que nunca para velar por el bienestar y seguridad de toda la población, a ellos/as nuestro especial respeto y reconocimiento.

Estimadas y estimados compañeros/as de labores, en este primero de mayo 2020 tengan ustedes nuestro abrazo fraterno y que vivan los trabajadores/as…!